Por cada tonelada de papel nuevo que se produce se talan 13 árboles y se vierten aproximadamente 20 metros cúbicos de agua residual, que contiene compuestos orgánicos y productos químicos utilizados en el proceso. La fabricación de papel nuevo exige un elevado aporte de energía, provoca pérdidas importantes de la masa forestal y contamina el ambiente.
Entonces nos preguntamos ¿Cómo podemos reducir el uso excesivo de papel?